jueves, 16 de diciembre de 2010

RECETAS CON QUINOA



La quinoa (Chenopodium quinoa Willd) no es propiamente un cereal aunque forme granos o semillas, es una planta anual de hojas anchas perteneciente a la familia de las quenopodiáceas, a la que también pertenecen la remolacha, las espinacas y las acelgas. Además de las semillas, también se aprovechan las hojas cocinadas como verdura fresca.


Graneado de Quinoa

Ingredientes:

• Quinoa precocida (500 grs)
• Agua 1 litro
• Sal y aceite de oliva a gusto

Elaboración:

En una olla mediana hacer hervir 1 litro de agua con la sal y aceite, cuando esté en plena ebullición adicionar la quinoa y se deja cocer a fuego lento 5 minutos, tiempo en el cual la quinoa duplicará su volumen.
Esta Elaboración: reemplaza al arroz o fideos y puede acompañarse con carne asada, huevos fritos, etc.
Rinde 8 platos. Se puede guardar en el frigorifico hasta tres días.


Sopa de Quinoa

Ingredientes:

• 1 Taza de Quinoa Real
• 5 Patatas
• 1 cebolla
• 2 zanahorias
• 2 cucharas de aceite
• 1 ramo de apio
• Sal y condimentos al gusto

Elaboración:

Hervir la Quinoa y la cebolla previamente tostada. Cuando la quinoa esté a medio cocer, agregar las verduras y condimentos, luego de diez minutos adicionar la patata cortada y sal al gusto.



Quinoa a la valenciana

Ingredientes:

• 2 tazas de Quinoa Precocida
• 1/8 litro de aceite
• 20 vainas de guisantes
• 2 cebollas
• 1 cucharilla de orégano
• 10 patatas
• 1 tomate
• 2 zanahorias
• 1 kilo de carne
• 1 cucharadita de comino
• 10 gotas de limón
• 1 locoto (tipo de pimiento utilizado como condimento picante en la cocina latinoamericana, especialmente la boliviana y peruana).
• Ramitas de perejil
• 2 dientes de ajo

Elaboración:
Se retuesta en aceite caliente las zanahorias limpias y picadas en cuadritos, las cebollas, locoto, tomate, la carne limpia y picada, los guisantes, el ajo, los cominos finamente molidos y 4 ramas de perejil, una vez tostadas se pone junto con la Quinoa con 9 tazas de agua hirviendo. A medio cocimiento se agrega las patatas picadas, se rocía unas gotitas de limón y antes de reiterar del fuego se sazona con la sal y el orégano limpio y estrujado y se deja reposar. Se sirve decorando con perejil picado.


Ensalada de Quinoa y Sésamo

Ingredientes:

• 500grs de Quinoa
• 1/4 Taza de jugo de lima o limón
• 1/2 Taza de aceite de sésamo claro
• 2 Cucharadas de aceite de sésamo claro
• Sal y pimienta
• 1 Pepino pelado, sin semillas y picado fino
• 8 Cebollas pequeñas, picadas
• 1/2 Taza de cilantro picado fino
• 3 Cucharadas de semillas de sésamo tostadas para espolvorear

Elaboración:
En una olla grande colocar la quinoa y 6 tazas de agua fría, tapar y llevar a ebullición a fuego alto. Reducir el calor y cocinar a fuego bajo hasta que el agua se evapore y la quinoa esta blanda y ligeramente transparente, aproximadamente 20 minutos, retirar del fuego y dejar enfriar. Verter el jugo de limón y esponjar la quinoa con un tenedor; agregar el resto de los Ingredientes: excepto las semillas de sésamo y mezclar bien. Verter en una fuente de servir y espolvorear con las semillas de sésamo.


Pastel de Quinoa

Ingredientes:

• 1 taza y media de quinoa
• 1/4 kilo de carne vegetal o soja texturizada
• 2 huevos
• 1 taza de Leche de Soja
• 1/2 queso fresco
• 3 cebollas
• 2 tomates
• 1 pimiento morrón
• 1 diente de ajo
• 1 cucharadita de pimentón molido
• 1 pizca de pimienta
• 1 ramita de perejil picado
• 1 apio finamente picado
• 1 hoja de hierbabuena
• Sal y aceite de oliva extra virgen de primera presión en frío

Elaboración:
Se lava la quinoa muy bien bajo el agua fría hasta que el agua salga clara. Se pone agua a calentar en proporción de una taza de quinoa por dos de agua. Cuando el agua hierve se añade la quinoa y se deja al fuego aproximadamente 10 minutos hasta que el agua se absorba. Una vez cocida se añade la sal, la leche y dos cucharadas de aceite de oliva extra virgen de primera presión en frío. Y se aplasta con un tenedor de madera. Se reserva a parte.

Relleno: En una sartén se pone el aceite a calentar y se le añade la cebolla cortada y la carne vegetal (a de estar picada o muy finamente cortada) hasta que la cebolla esté bien pochada a continuación se le añaden las hierbas aromáticas, el ajo, las aceitunas y los tomates rallados y una taza del caldo vegetal o agua y sal. Se deja cocer hasta que el caldo se evapore. Se pinta una fuente de horno con aceite y se coloca la mitad de la quinoa a continuación colocamos el relleno bien extendido y por encima ponemos el queso y un huevo duro cortado en rodajas. Luego añadimos el resto de la quinoa cubriendo la capa del relleno. Batimos el otro huevo y con él pintamos la capa superior de quinoa. Introducimos la bandeja en el horno y la dejamos hornear a temperatura media durante 10 minutos. Esperamos 10 minutos más al grill y una vez dorado la cortamos en raciones.


Croquetas de quinoa

Ingredientes:
(Para 10 croquetas)

100 gramos de quinoa (cocida con limón rallado)
Migas de pan duro (remojadas en leche)
2 huevos
Atún o sardinas en aceite
Jengibre fresco
Limón
Perejil, orégano, sal y pimienta
Aceite de oliva de primera presión en frío

Elaboración:
Amasar la quinoa cocida tibia con las migas de pan duro hasta que se consiga una masa homogénea, añadir sal y dejar aparte. Triturar el pescado con las yemas de los huevos, las hierbas aromáticas y el zumo del jengibre rallado, añadir la sal y la pimienta. Formar croquetas con la mezcla de quinoa. Hacer un agujero en el centro de cada una rellenando con el pescado y cerrando la bola con la mezcla de quinoa. Freír las croquetas girándolas delicadamente para que queden bien hechas. Servirlas tibias con ensalada y con salsa picante (tomate, pimienta roja y jengibre).

domingo, 12 de diciembre de 2010

CRONOBIOLOGIA





Definición.

La Cronobiología es una disciplina de la Fisiología que estudia los ritmos biológicos, incidiendo tanto en su origen como en sus características y sus implicaciones. Posee especial interés en endocrinología, neurociencia y ciencia del sueño.

Estudia la organización temporal de los seres vivos, sus alteraciones y los mecanismos que la regulan. En términos prácticos, la Cronobiología se ocupa de estudiar los mecanismos por los que se producen los ritmos biológicos y sus aplicaciones en biología y ciencias de la salud.


Ritmo circadiano

En la biología, los ritmos circadianos (del latín circa, que significa "cerca" y dies, que significa "día") o ritmos biológicos son oscilaciones de las variables biológicas en intervalos regulares de tiempo.

Todos los animales, las plantas y probablemente todos los organismos muestran algún tipo de variación rítmica fisiológica (tasa metabólica, producción de calor, floración, etc.) que suele estar asociada con un cambio ambiental rítmico.
En todos los organismos eucariotas así como muchos procariotas y hongos se han documentado diferentes ritmos con períodos que van desde fracciones de segundo hasta años. Si bien son modificables por señales exógenas, estos ritmos persisten en condiciones de laboratorio, aun sin estímulos externos.




Características

Los ritmos biológicos se han clasificado de acuerdo a su frecuencia y a su periodo. Los ritmos circadianos han sido los más estudiados y su valor de periodo les permite sincronizar a los ritmos ambientales que posean un valor de periodo entre 20 y 24 horas, como son los ciclos de luz y de temperatura.
Los ritmos circadianos son endógenos y establecen una relación de fase estable con estos ciclos externos alargando o acortando su valor de periodo e igualándolo al del ciclo ambiental. Poseen las siguientes características:

Son endógenos, y persisten sin la presencia de claves temporales.
En condiciones constantes se presenta una oscilación espontánea con un periodo cercano a las 24 horas (de ahí el nombre circadianos).
La longitud del periodo en oscilación espontánea se modifica ligeramente o prácticamente nada al variar la temperatura, es decir, poseen mecanismos de compensación de temperatura.
Son susceptibles de sincronizar a los ritmos ambientales que posean un valor de periodo aproximado de 24 horas, como los ciclos de luz y de temperatura.
El ritmo se desorganiza bajo ciertas condiciones ambientales como luz brillante.
En oscilación libre o espontánea, generalmente el período para especies diurnas es mayor de 24 horas y para especies nocturnas el período es menor a las 24 horas (Ley de Aschoff), aunque tiene más excepciones que ejemplos que cumplen la regla.
Al cambio cíclico ambiental que es capaz de sincronizar un ritmo endógeno se le denomina sincronizador o Zeitgeber (el término equivalente en alemán).
Los ritmos circadianos son regulados por relojes circadianos, estructuras cuya complejidad varía según el organismo que corresponda.


Historia

El conocimiento de la periodicidad de los fenómenos naturales y ambientales datan de épocas muy primitivas de la historia de la humanidad, y el tiempo y la variación periódica de los fenómenos biológicos en la salud y en la enfermedad ocupaban un lugar muy importante en las doctrinas de los médicos de la antigüedad.


En Ayurveda dado que la prakriti denota tanto la constitución del cuerpo como la de la naturaleza, que sólo se espera que con el cambio de las estaciones de la naturaleza no habrá efectos correspondientes sobre la bhutas (cada uno de los cinco elementos) y por lo tanto sobre las doshas de la constitución. El clima frío y seco, por ejemplo, aumenta vata, el clima húmedo y caliente aumenta pitta, mientras que el clima frío y húmedo agrava kapha.

Para evitar el agravamiento continuo, que produce un desequilibrio de los doshas, el Ayurveda establece una rutina de temporada para mantener el equilibrio constitucional con el cambio de estaciones. Para cada temporada por lo tanto, hay una dieta única (Ahar), un modo distinto de vida (vihara) y de vida de rutina (Karya). Estas tres funciones mantienen las doshas en un estado de equilibrio y ayudar a lidiar con el estrés y las tensiones del cambio de estaciones.

En la literatura ayurvédica el año se divide en seis rithu (estaciones), que son: - Varsha (monzón), Sharada (otoño), Hemanta (invierno), shishira (fines de invierno), girshma (verano) y (primavera) Vasanta.


Estos conceptos fueron recogidos y ampliados con observaciones propias de los naturalistas griegos. Así, por ejemplo, Aristóteles, y más tarde Galeno, escriben sobre la periodicidad del sueño, centrándola en el corazón el primero y en el cerebro el segundo.
Hechos como la floración de las plantas, la reproducción estacional de los animales, la migración de las aves, la hibernación de algunos mamíferos y reptiles, fenómenos todos ellos cotidianos para el hombre, fueron inicialmente considerados como simples consecuencias de la acción de factores externos y astronómicos. De acuerdo con esta opinión, que permaneció durante siglos, el medio ambiente imponía su rutina a los seres vivos.

No fue sino hasta hace 250 años cuando el astrónomo francés Jean de Mairan, usando una planta heliotrópica, realizó el primer experimento que cambiaría las teorías que afirmaban que los ritmos circadianos eran meras respuestas pasivas al ambiente y sugiriendo su localización endógena. En 1832, Agustín de Candolle añade una segunda evidencia de la naturaleza endógena de los ritmos biológicos, cuando demuestra que bajo condiciones constantes el período de los ciclos de los movimientos de las plantas duraba unas 24 horas.

A finales del siglo XIX, Aschoff, Wever y Siffre desarrollaron las primeras investigaciones en sujetos humanos y aparecieron las primeras descripciones sobre los ritmos diarios de temperatura en trabajadores a turnos o en soldados durante las guardias nocturnas.

Sin embargo, si bien desde hace más de dos siglos se conocen los ritmos circadianos, no es hasta la década de los años 1960 que se acuña el término circadiano, por el Prof. Dr. Franz Halberg, a partir de los términos circa (lat., “alrededor”) y diem (lat., “día”). Fue además el principal impulsor de la cronobiología o estudio formal de los ritmos biológicos temporales tanto diurnos y semanales como anuales.


Orígenes

Los ritmos circadianos se habrían originado en las células más primitivas con el propósito de proteger la replicación del ADN de la alta radiación ultravioleta durante el día. Como resultado de esto, la replicación de ADN se relegó al período nocturno. El hongo Neurospora mantiene este mecanismo circadiano de replicación de su material genético.

El reloj circadiano más simple del que se tiene conocimiento es el de las cyanobacterias.
Se ha demostrado que el reloj circadiano del Synechococcus elongatus puede ser reconstruido in vitro con el ensamblaje de solo tres proteínas, funcionando con un ritmo de 22 horas durante varios días, sólo con la adición de ATP.

El reloj circadiano en los mamíferos se localiza en el núcleo supraquiasmático (NSQ), un grupo de neuronas del hipotálamo medial. La destrucción de esta estructura lleva a la ausencia completa de ritmos circadianos.
Por otra parte, si las células del NSQ se cultivan in vitro, mantienen su propio ritmo en ausencia de señales externas. De acuerdo esto, se puede establecer que el NSQ conforma el "reloj interno" que regula los ritmos circadianos.

Si bien el funcionamiento del ciclo circadiano de estos procariotas no depende de mecanismos de retroalimentación de transcripción/traducción de ADN, para los seres eucariotas sí sería esta última la manera de regular sus ritmos circadianos. De hecho, aunque los ciclos de eucariontes y procariontes comparten la arquitectura básica (señal de entrada - oscilador interno - señal de salida), no comparten ninguna otra similitud, por lo que se postulan diferentes orígenes para ambos.


Ritmos circadianos animales

Los ritmos circadianos son importantes no solo para determinar los patrones de sueño y alimentación de los animales, sino también para la actividad de todos los ejes hormonales, la regeneración celular, y la actividad cerebral, entre otras funciones.


El núcleo supraquiasmático

El reloj circadiano en los mamíferos se localiza en el núcleo supraquiasmático (NSQ), un grupo de neuronas del hipotálamo medial. La destrucción de esta estructura lleva a la ausencia completa de ritmos circadianos. Por otra parte, si las células del NSQ se cultivan in vitro, mantienen su propio ritmo en ausencia de señales externas. De acuerdo esto, se puede establecer que el NSQ conforma el "reloj interno" que regula los ritmos circadianos.

La actividad del NSQ es modulada por factores externos, fundamentalmente la variación de luz. El NSQ recibe información sobre la luz externa a través de los ojos.
La retina contiene no sólo fotorreceptores clásicos que nos permiten distinguir formas y colores.
También posee células ganglionares con un pigmento llamado melanopsina, las que a través del tracto retinohipotalámico llevan información al NSQ. El NSQ toma esta información sobre el ciclo luz/oscuridad externo, la interpreta, y la envía a la epífisis o glándula pineal. Esta última secreta la hormona melatonina en respuesta al estímulo proveniente del NSQ, si éste no ha sido suprimido por la presencia de luz brillante. La secreción de melatonina pues, es baja durante el día y aumenta durante la noche.4 5


Hormonas afectadas por el ciclo circadiano

Se sabe perfectamente que además del ciclo menstrual, el ciclo estrual, diurno y nocturno, las hormonas reciben el ciclo circadiano dependiendo de la temperatura, el ciclo lunar, la presión atmosférica, la cantidad de luz recibida, la alimentación y el proceso natural de crecimiento y envejecimiento, dentro de estos tenemos:

ACTH: hormona adenocorticortrópica
Cortisol
TSH: hormona estimulante de la tiroides
FSH hormona folículo estimulante
LH: hormona luteinizante
Estradiol
Renina
Un peptido natriurético altamente útil en determinación de infartos, hipertensión y fallo renal.
Por lo que además se considera que el ciclo circadiano cambia según estaciones y condiciones diversas de vida que producen un cambio significativo tanto de día o de noche lo cual indica que las hormonas en verano o invierno en el ciclo circadiano son distintas y el concepto de valores normales de una hormona depende inclusive de la raza y población en donde se realicen los exámenes.

También se conoce que existe retraso en el ciclo biológico femenino, un retraso del estradiol de un día si hay un traslado de una región de alta presión a baja presión y de baja temperatura a alta temperatura.


Más allá del "reloj maestro"

Recientemente, se ha postulado que muchas células no nerviosas poseen también ritmos circadianos, y no dependerían de la regulación por el NSQ. Por ejemplo, las células hepáticas responden a los ciclos alimentarios más que a la luz. Este y otros tipos celulares que tienen sus propios ritmos se llaman osciladores periféricos. Estos tejidos incluyen: el esófago, pulmones, hígado, bazo, timo, células sanguíneas, células dérmicas, entre otras. Incluso el bulbo olfatorio y la próstata experimentarían oscilaciones rítmicas en cultivos in vitro, lo que sugiere que también serían osciladores periféricos en una forma débil.





Interrupción de ritmos circadianos

La alteración en la secuencia u orden de estos ritmos tiene un efecto negativo a corto plazo. Muchos viajeros han experimentado el jet lag, con sus síntomas de fatiga, desorientación e insomnio. Además del alcohol, algunos desórdenes psiquiátricos y neurológicos, como el trastorno bipolar y algunos desórdenes del sueño, se asocian a funcionamientos irregulares de los ritmos circadianos en general, no sólo del ciclo sueño-vigilia. Se ha sugerido que las alteraciones de ritmos circadianos en el trastorno bipolar son afectadas positivamente por el tratamiento clásico de este trastorno, el litio.6

La alteración de los ritmos circadianos a largo plazo tendría consecuencias adversas en múltiples sistemas, particularmente en el desarrollo de exacerbaciones de enfermedades cardiovasculares.

La periodicidad de algunos tratamientos, en coordinación con el reloj corporal, podría aumentar la eficacia y disminuir las reacciones adversas en forma significativa. Por ejemplo, se ha demostrado que el tratamiento coordinado con inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (IECAs) reduce, en forma más marcada que el tratamiento no coordinado con el mismo fármaco, los parámetros de presión arterial nocturna.

Los ritmos circadianos regulan una notable variedad de funciones metabólicas y fisiológicas. La acumulación de pruebas epidemiológicas y genéticas indica que la alteración de los ritmos circadianos podría estar directamente vinculadas con el cáncer.


Ritmo infradiano

Es el ritmo cuya frecuencia es mayor a 28 horas, es decir, el evento ocurre menos de una vez al día. Dado que esta definición es amplia, los ritmos infradianos pueden agruparse según sean dependientes de claves geofísicas o no, y según el tiempo que tarda la clave externa en completar un ciclo. Así, existen ciclos infradianos que siguen las variaciones de la marea (ritmo circamareal), las fases lunares (ritmo circalunar), y ciclos que siguen las variaciones según el movimiento de traslación terrestre (ritmo circaanual o estacional).

Un ejemplo de ritmo infradiano en las mujeres es el ciclo ovárico o menstrual, que se completa en 28 días aproximadamente.


Ritmo ultradiano

El ritmo ultradiano, dentro de la cronobiología, denota actividades biológicas que ocurren en ciclos fisiológicos de 20 horas o menos. Suelen ser independientes de factores geofísicos, a excepción de los ritmos circamareales (periodo de 12 horas aproximadamente). Influyen en diversas conductas animales, tales como alimentación, movimiento y exploración, además de copulación, nivel atencional y aprendizaje. Su frecuencia en los mamíferos es proporcional a la tasa metabólica, e inversa a la edad del animal en cuestión.

El término ultradiano descriptivo es usado en investigaciones del sueño para describir estados individuales de sueño que ocurren dentro de los intervalos del ciclo circadiano del organismo, y especialmente para referirse al ciclo ultradiano de 90-120 minutos del sueño humano.

Algunos de los ciclos ultradianos del cuerpo son la liberación de hormonas, ritmo cardíaco, ventilación pulmonar, termorregulación, dilatación de las narinas y el apetito. El último involucra la liberación de neuropéptido Y (NPY) y liberación de hormona corticotropina (CRH), estimulando e inhibiendo los ritmos ultradianos de apetito.


Aplicaciones prácticas.

Existen unos ritmos que influyen en las secreciones hormonales y en el sistema inmunitario.
Nuestro reloj biológico programa el funcionamiento de nuestro organismo en las tareas de nuestra existencia: administra el sueño, la actividad física e intelectual, la alimentación y la sexualidad.
La clave para controlar nuestro reloj biológico, está en identificar nuestros biorritmos y organizar nuestro tiempo en función de sus variaciones. Podemos, por ejemplo, disminuir el cansancio, controlando nuestro exceso de actividad cotidiana.


¿Como funciona nuestro reloj interno?

Entre las 7 y las 8 de la mañana, nuestro organismo empieza a despertarse, pero no es hasta las 10, cuando se pone en vigilancia; es en ese momento cuando nuestra memoria a corto plazo se encuentra en su punto más alto. Hacia mediodía, el cuerpo se pone en marcha para preparar la digestión: es el momento de comer. Pero a partir de las 13h, el cuerpo entra en un estado de cansancio, por lo que es muy recomendable echar-se un pequeño descanso. Nuestros antepasados, descansaban durante este periodo, ya que era la hora más calurosa del día, y así conseguían mantenerse en plena forma durante el resto de la jornada.

Entre las 15 y las 17, nos encontramos en plena forma física; es un buen momento para practicar actividades deportivas. Entre las 18 y las 20, volvemos a entrar en un estado de máxima vigilancia y nuestra capacidad de asimilación se encuentra en uno de sus puntos más altos. Es el momento más recomendable para realizar ejercicios de memorización.
Con la llegada de la noche, es cuando más posibilidades existen de desarrollar crisis de ansiedad; ya que nuestro cuerpo se encuentra en un estado de alerta muy bajo.


Crononutrición

La crononutrición se basa en el respeto de los biorritmos, y en la alimentación en función de las secreciones de enzimas.
Por la mañana, se segregan unas enzimas que piden lípidos (pan, mantequilla, queso…).
A media mañana, es la hora de las proteínas, el almidón y el azúcar; por lo que es recomendable comer proteínas animales y féculas.
Al mediodía, aparece el bajón de insulina que se traduce en más ganas de azúcar.
Al final del día, el organismo adhiere a la lentitud y segrega menos sustancias digestivas; por lo que es recomendable una cena ligera (pescado y verduras).



LEYES DE CURACIÓN POR MEDIO DE LOS ALIMENTOS

 


En la medicina natural es muy popular un dicho hipocrático: “Que tu alimento sea tu medicina y tu medicina sea tu alimento”. Este proverbio bien entendido ha sido, es, y puede ser para muchas personas un camino nuevo hacia la verdadera salud sin necesidad de recurrir a la medicina medicamentosa química con sus mortíferos efectos secundarios en muchos casos.

El doctor Bernard Jensen, una autoridad mundial en el campo de la Medicina natural, la Iridología y la búsqueda de la Salud integral a través de la naturaleza, durante el pasado siglo siempre se esforzó por ponerlo en práctica al tratar con sus miles de pacientes, con excelentes resultados como así lo testifican tanto sus pacientes, como sus más allegados colaboradores y, cómo no, sus excelentes libros sobre Medicina natural.


Animo a todos aquellos interesados por una salud completa, los utilicen como referencia para saber como combatir las enfermedades, y como encontrar remedios a sus dolencias. Entre estos libros destacamos: “Mi sistema naturista”, “La naturaleza tiene el remedio”, “Jugoterapia”, “La limpieza de los tejidos a través del intestino” y uno de sus últimos libros “Cuerpo radiante”.

“Las leyes de curación por medio de los alimentos” sirve de índice, para una serie de estudios sobre las leyes que deberíamos tener en cuenta al usar la nutrición como medida terapéutica pero basándonos en las leyes o normas que el doctor Bernard Jensen elaboró.

No se puede decir que los alimentos de por sí sean la panacea que lo cura todo; pero sí asegurarles que sin un cambio en la alimentación todo lo demás perderá su eficacia.

A continuación se enumeran las leyes que el doctor Jensen nos aconseja a seguir. A continuación se analizan una a una y se explica el por qué de estas normas sobre alimentación así como su aplicación práctica. Como se verá no son meros caprichos de un “Naturópata ocurrente”, sino que tienen la base científica, la lógica que la naturaleza nos enseña, y la experiencia de más de 65 años al servicio de la salud de sus pacientes.


¡Gracias Sr. Jensen por sus inapreciables consejos!


Leyes de la alimentación de Bernard Jensen

1.   El alimento debe ser natural, completo, integral, puro y fresco.
Razón: mientras el alimento sea más próximo a lo natural más alto es su valor alimenticio.

2.   Debemos comer crudos por lo menos el 60 % de nuestros alimentos.
Razón: no porque tengan mejor sabor, sino porque son más beneficiosos. Los crudos nos proporcionan más vitaminas, minerales, enzimas, fibra, bolo intestinal, porque son alimentos "vivos" que se encuentran en la cima del valor alimenticio, si se seleccionan de forma adecuada.

3.   Debemos ingerir seis vegetales, dos frutas, un almidón y una proteína, cada día.
Razón: Las verduras contienen mucha fibra y minerales. Las frutas tienen alto contenido de azúcar natural y vitaminas.

4. Nuestros alimentos deben ser 80% alcalinos y 20% ácidos.
Razón: descubrimos que 80% de los nutrientes en la sangre son alcalinos y 20% ácidos. Para conservar la sangre como debe ser, seis verduras y dos frutas componen ese 80% de alimentos alcalinos que necesitamos, mientras que una proteína y un almidón son el 20% de alimentos ácidos.

5. Variedad: cambie de azúcares, proteínas, almidones, verduras y frutas de una comida a otra y de un día para otro.
Razón: cada órgano de nuestro cuerpo necesita un elemento químico más que otros para mantenerse sanos.

6. Coma con moderación.
Razón: las personas que han llegado a edades como los 120 años pesaban lo mismo que cuando tenían veintitantos años.

7. Combinaciones: separe los almidones y las proteínas.
Razón: tome sus proteínas y almidones en diferentes comidas, no porque no las digiera bien juntas, sino porque así podrá comer más frutas y verduras en cada alimento.

8. Tenga cuidado con el agua que toma.
Razón: la mayoría de los sistemas públicos de agua tienen alto contenido de sustancias químicas debido a que las fuentes de agua subterránea se encuentran cada vez más contaminadas.

9. Cocine en utensilios que requieran poco calor y poca agua; cocine con poca agua o sin agua y no hierva demasiado.
Razón: la alta temperatura, cocinas con agua y la a exposición al aire son los tres principales eliminadores de nutrientes. el medio más eficaz para cocer los alimentos y preservar su alto valor alimenticio, es cocinar a fuego lento en ollas de acero inoxidable con tapas de cerrado hidráulico. Para cocer al horno utilice cacerolas de vidrio con tapa. También le recomiendo usar la olla de barro, ya que ofrece otro método de cocinar a baja temperatura.

10. Si le gusta comer carne, coma ave de corral y pescado, áselos al horno o a la parrilla, pero no lo consuma más de tres veces a la semana.
Razón: asar al horno o a la parrilla, lejos de ser un método de cocina perfecto, es al menos más aceptable en los que se refiere a conservar más valor nutritivo. Cueza a la temperatura más baja para retener la mayor parte del valor alimenticio.

11. Evite comer en exceso uno o algunos alimentos en su dieta.
Razón: el exceso de uno o varios alimentos puede proporcionar demasiada cantidad de determinados elementos químicos en el cuerpo, ocasionando irritación, inflamación o posibles alergias.

12.  No omita alimentos importantes.
Razón: nuestra salud está determinada tanto por lo que no comemos por lo que comemos, lo que puede originar insuficiencias nutricionales que lleven a futuras enfermedades.


1. El alimento debe ser natural, integral, completo, puro y fresco.

Razón: mientras el alimento sea más próximo a lo natural, el estado creado por Dios, más alto es su valor alimenticio.

El alimento debe ser natural

Como Jensen nos recuerda nuestra alimentación debe estar formada por alimentos naturales, es decir, tal y como la naturaleza, o el Creador nos lo presenta. Entender esto es importantísimo. En la naturaleza no encontramos árboles que nos den pizzas. No vemos embutidos colgando de los árboles o saliendo de la tierra. Lo que observamos es que la naturaleza nos ofrece frutas, verduras, hortalizas, semillas de árboles, etc. Estos deberían ser nuestros principales alimentos y no los elaborados por nosotros.

Como dijo en una ocasión el mismo Jensen, “no hay alimento que fabrique el hombre que pueda superar al que Dios ha creado”. En los alimentos que Dios ha creado tenemos todo lo que necesitamos.

Además en la naturaleza no observamos que los animales tengan que cocinar para alimentarse. No lo necesitan para vivir. ¿Y nosotros? ¿Es que Dios o la naturaleza se han equivocado con los humanos y no nos han hecho una tortilla de patata, un guisado de lentejas o un asado de solomillo? La cocina es un atraso y una pérdida de tiempo. Por favor, entiéndanos, no queremos decir que no se pueda o deba usar la cocina. Seamos razonables, por supuesto que sí. Pero si usted está enfermo aléjese lo más posible de la cocina y acérquese a los alimentos crudos o naturales como Dios los creó.


El alimento debe ser integral

Los alimentos naturales son integrales, es decir, no están refinados, blanqueados o pelados y, por supuesto son más nutritivos. No hace falta por lo tanto pelar una manzana o un pera. Si desea beneficiarse del poder total del los alimentos cómalos integrales. No queremos decir que se coma la cáscara del plátano o el hueso del albaricoque, pero sí que hasta donde sea posible rechace lo blanqueado (azúcar, harinas y sal refinadas, etc.) lo pelado, lo mutilado por las multinacionales de la alimentación. Jensen nos recuerda que los animales a los que se les dio alimentos desnaturalizados, pelados y refinados enfermaron debido a que se suprimió los elementos bioquímicos y el alimento ya no estaba completo, como Dios lo creó para nosotros.


El alimento debe ser completo

Aunque está estrechamente relacionado con lo integral; sin embargo, aquí podemos hacer una observación también muy importante. La naturaleza solo nos ofrece alimentos completos. Por ejemplo, un naranjo no produce zumo de naranja, sino naranjas completas. Un olivo no produce aceite de oliva, sino olivas. Un cereal es integral. Cuanto más completo sea el alimento que comamos más saludable y nutritivo será. De modo que si deseamos tener salud consumamos alimentos completos.

¿Quiere esto decir que estamos en contra del aceite de oliva o el zumo de naranja? Por supuesto que no. Al contrario, son jugos de los que podemos sacar un beneficio extra. Si además de nuestra alimentación natural, integral, completa añadimos zumos de frutas o verduras o aceites de cultivo biológico de primera prensión es como si estuviéramos dando a nuestro organismo un “abono” especial, o extra, que nos permitirá mantenernos saludables. Sería como suplementos nutricionales naturales.

Pero piense un poco, imagínese que solo se puede alimentar o de aceite de oliva o de olivas completas ¿cómo viviría usted más tiempo, tomando aceite de oliva, o las olivas completas? Sin lugar a dudas tomando las olivas o las aceitunas, ya que estas poseen unos nutrientes (vitaminas y minerales) y fibra que el aceite de oliva no posee. Lo mismo diríamos de los demás jugos.

Sin embargo, los jugos tienen una importancia excepcional cuando estamos enfermos. Deberían ser los principales alimentos que tendríamos que consumir para permitirnos tomar ciertos nutrientes y lavar o limpiar al organismo de las innumerables toxinas responsables de nuestra enfermedad.


El alimento debe ser puro

El doctor Jensen con esto nos quiere enseñar que si deseamos tener salud debemos evitar todo el arsenal de productos químicos que se añaden a los alimentos: conservantes, espesantes, edulcorantes, pesticidas, etc., etc. Recuerde que el uso de estos productos químicos solo beneficia a las multinacionales de la alimentación para que sus materias primas no se les echen a perder. A nosotros no nos benefician en nada; al contrario son gran parte del problema del número cada vez creciente de enfermedades alérgicas y degenerativas que existen.


El alimento debe ser fresco

Aquí también podemos hacer una reflexión importante. De nuevo la naturaleza nos enseña si somos un poquito observadores. Por alimento fresco deberíamos entender, el alimento que está en su estado más óptimo de ser consumido. Es decir, debemos consumir alimentos frescos, vivos, recién cosechados, maduros; no alimentos que, aunque sean naturales, integrales y completos, ya hayan perdido parte de sus nutrientes por estar pasados, o por estar inmaduros, o recogidos ante de tiempo, o en un frigorífico una semana. En la naturaleza no hay frigoríficos. En la naturaleza no hay latas de conserva. De los árboles no cuelgan latas de mejillones, etc. Los animales salvajes no los necesitan para vivir en un ecosistema equilibrado. Solo nosotros, que nos creemos más sabios que el resto de la creación hemos fabricado utensilios (frigoríficos, microondas, cocinas, conservas) que en vez de ayudarnos a estar más cerca del alimento natural, nos alejan de éste.

Como habrán podido observar, las leyes de Bernard Jensen sobre la curación por la alimentación, cuando las vayamos analizando nos darán mucho en qué pensar.
Recuerden que los extremismos no son útiles. Lo importante es quedarse con los principios que hay tras estas leyes. No hace falta que seamos fariseos cargándonos con reglas estrictas sobre alimentación que nos amarguen nuestra existencia.
Los comentarios que hemos hecho sobre esta primera ley solo deberían servir para recordarnos lo que mejor nos conviene. Todos sabemos que un plato bien cocinado puede ser una excelente fuente de nutrientes y agradable al paladar. Un frigorífico nos puede ahorrar mucho tiempo que también podemos dedicar a otras cosas.
Pero no lo olviden, si usted desea estar saludable, si usted desea recuperar su salud ya que está pasando por una enfermedad, su alimento debe ser natural, integral, completo, puro y fresco.


2. Debemos comer crudos por lo menos el 60 % de nuestros alimentos.

Razón: no porque tengan mejor sabor, sino porque son más beneficiosos. Los crudos nos proporcionan más vitaminas, minerales, enzimas, fibra, bolo intestinal, porque son alimentos "vivos" que se encuentran en la cima del valor alimenticio, si se seleccionan de forma adecuada. 


Alimentos crudos

En nuestro examen de las leyes de la curación por los alimentos observarán que las 12 diferentes leyes se entremezclan entre sí, y a veces es difícil separarlas.
De hecho, esta segunda ley nos recuerda la primera, porque si un alimento es crudo quiere decir que es un alimento natural y completo como dice la primera ley (frutas, verduras, semillas de árboles, hortalizas, etc.). Por supuesto, el doctor Jensen no esté hablando de comer carne o pescado crudo. Para la mayoría de nosotros es algo repulsivo porque fisiológicamente no estamos diseñados para comer carne cruda como si fuéramos un animal salvaje (león). Además nos recuerda, que si debemos comer alimentos crudos, debemos alejarnos, como decíamos en la explicación de la primera ley, de la cocina lo máximo posible.


Por lo menos un 60% de alimentos crudos

En esta segunda ley, el Dr. Jensen nos recuerda que si deseamos curarnos de una enfermedad con la ayuda de la alimentación como terapia necesitamos comer al menos un 60 % de alimentos crudos. Cuando dice un 60 % lo que quiere decir simplemente es que más de la mitad de lo que comamos al día sea crudo. Y cuando nos dice “al menos” lo que nos quiere comunicar es que para mantenerse saludable o recuperar la salud perdida cuantos más alimentos crudos tome mejor. ¿Puede usted llegar al 80 %? Mejor para usted.

Hacemos la pregunta “hasta el 80%” porque en nuestra práctica diaria hemos podido observar que no todas las personas tenemos esa capacidad para adaptarnos a un tanto por ciento tan elevado. Sin embargo, conocemos a personas que son, no solo vegetarianos de alimentos crudos, sino frugívoros y son extraordinariamente saludables.


Esto hace surgir una pregunta: el hombre ¿omnívoro o vegetariano?

La mayoría de los antropólogos, biólogos y naturalistas reconocen que el ser humano es frugívoro. La morfología, anatomía y fisiología del hombre al ser comparado con los de otros mamíferos se relaciona más con los primates (orangután) que son también frugívoros. Esta comparación no es solo por su morfología general, sino por la anatomía y fisiología de los órganos digestivos.


D. Luis Vallejo Rodríguez, secretario de la Asociación Canaria y de la Asociación Ser Feliz – Viva la vida, en un artículo que publicó sobre alimentación trató este tema e hizo una recopilación sobre el punto de vista de los más famosos naturalistas. Entre estos incluyó los comentarios de John Ray, Carlos Linneo, Jorge Luis Leclerc, Alejandro Humboldt, Charles Darwin, Tomás Enrique Huxley, etc.
Todos estos naturalistas (no naturistas) coinciden en que la alimentación del ser humano deber ser frugívora o vegetariana. Por citar a uno de estos naturalistas, Tomás Enrique Huxley dijo: “La longitud del tubo digestivo del hombre es de 5 a 8,5 metros y la distancia entre la boca y coxis es de 50 a 80 cm., lo que da un cociente de diez, como el de los demás frugívoros y no de 3, como en los carnívoros, ni de 20 como en los hervívoros”.- “El único animal de morfología probablemente omnívora que existe es el oso el cual dispone de molares puntiagudos y de otros planos”.


¿Basta con proteínas vegetales crudas?

Algunos nutricionistas oficiales han criticado el uso exclusivo de albúminas o proteínas vegetales por parte de los ovo-lacto-vegetarianos y otros vegetarianos. Estos dicen que las albúminas animales poseen todos los aminoácidos esenciales y que, por tanto, son indispensables para el ser humano, mientras que las de los vegetales son carentes en algunos de estos (lisina, triptófano, etc.).

Estudios científicos, realizados con diferentes animales y con personas, han puesto de manifiesto lo siguiente:

1) Cada especie animal tiene su albúmina o proteína específica por la que puede sintetizar sus aminoácidos.
2) Que las necesidades de albúminas, tanto para el crecimiento como para la reparación, son exiguas.
3) Que el organismo solo puede fijar más albúmina en ciertos y determinados casos o circunstancias (crecimiento o formación fetal).
4) Satisfecha la “cuota de desgaste”, el organismo destruye todo el excedente de albúmina que se le proporcione.


Beneficios de los alimentos crudos

Volvamos a la ley de Bernard Jensen. La razón que él da es: “no porque tengan mejor sabor, sino porque son más beneficiosos. Los crudos nos proporcionan más vitaminas, minerales, enzimas, fibra, bolo intestinal, porque son alimentos "vivos" que se encuentran en la cima del valor alimenticio, si se seleccionan de forma adecuada.”


En efecto como nos recuerda esta ley:

Solo los alimentos vivos, crudos, recién cogidos tienen la máxima capacidad de regenerar moléculas para nuestra propia energía vital, indispensable para la curación.
Solo los alimentos vivos, crudos, recién cogidos nos darán las vitaminas, minerales y enzimas en su mejor estado posible (el natural, no el sintético de muchas vitaminas) para ser asimilados o absorbidos por nuestro organismo de modo que sean aprovechados al 100%.
Solo los alimentos vivos, crudos no perderán hasta un 85 % en algunos casos de las vitaminas y minerales por haber sido cocinados a temperaturas muy elevadas.
Solo los alimentos vivos, crudos nos librarán de la fiebre interna (aumento de pulsaciones, de calor corporal, de tensión orgánica) que producen los alimentos cocinados en exceso.
Solo los alimentos vivos, crudos, nos limpiarán nuestros sistemas y aparatos orgánicos, manteniéndonos libres de los tóxicos que envenenan nuestro cuerpo.
Solo los alimentos vivos, crudos nos proporcionarán la fibra, bolo intestinal para prevenir un sin fin de enfermedades (cáncer de colon, enfermedades cardíacas, estreñimiento, obesidad, etc.)


Un ejemplo de alimentos crudos: los brotes o germinados

Los brotes o germinados son de los alimentos más completos o nutritivos de los que disponemos. Los cambios químicos que se producen cuando una semilla germina nos dejan maravillados. Entre los beneficios de estos alimentos mencionamos:

Concentración de enzimas, que ayudan a una mejor asimilación y digestión.
Contenido extra de proteínas descompuestas en aminoácidos de fácil digestión.
Buena cantidad de clorofila (si las dejamos un día al sol después de estar germinadas) y hormonas.
Bajas en calorías, pues los hidratos de carbono y grasas se han utilizado durante el brote de la semilla.
Fuente abundante de vitaminas A, B, C y E. En el contenido de vitamina E del trigo aumenta un 300 % y de algunas de las vitaminas B entre un 20 al 600 %.
Nos libran de mucosidad pues la fécula se ha convertido en azúcar natural.


Conclusión

De modo que ¡ánimo! Le invitamos a que la próxima vez que se siente a la mesa se haga una abundante ensalada compuesta de (según la época del año): escarola, rábano, aguacate, manzana, zanahoria, olivas, tomate, corazón de alcachofa cruda, berros, brotes de alfalfa, etc.
Aderécela con un ajito muy picado, aceite de oliva de prensado en frío, cominos y una pizca de sal del Himalaya. Y si desea que su comida sea 100 % cruda añada 5 nueces y tendrá todas las proteínas que necesita. ¡Buen provecho!


3. Debemos ingerir seis verduras (vegetales), dos frutas, un almidón y una proteína, cada día.


Razón: Las verduras contienen mucha fibra y minerales. Las frutas tienen alto contenido de azúcar natural y vitaminas. El almidón proporciona energía y la proteína restaura y reconstruye células. Es una combinación balanceada de alimentos.
Como ya comentamos antes hay una relación estrecha entre algunas de estas leyes. En esta ocasión la tercera ley está muy relacionada con la cuarta que analizaremos en otro artículo.

En la tercera, que tenemos el enunciado arriba, el enfoque es desde el punto de vista de los principales nutrientes que necesitamos: hidratos, proteínas, vitaminas, minerales, grasas, etc.; mientras que en la cuarta ley el enfoque es desde el punto de vista de la alcalinidad o acidez de los alimentos.

Sin embargo, si hacemos una simple suma entendemos que 6 vegetales más 2 frutas son 8 (alcalinos); y un almidón más una proteína son 2 (ácidos); es decir, ya tenemos el 80 % alcalino y el 20 % de ácidos.


Debemos comer seis verduras

La sabiduría y la lógica de esta norma son demoledoras. Además de la clara tendencia hacia la alcalinidad para una recuperación de la salud por exceso de acidez, las verduras son la principal fuente de minerales y fibra. Los minerales son los componentes inorgánicos de la alimentación y se encuentran en la naturaleza pero sin formar parte de los seres vivos. Gracias a la transformación que sufren al ser absorbidos por los vegetales, de algo inorgánico, se produce un mineral orgánico y asimilable.


Las verduras y los minerales

Los minerales tienen una importancia vital en el correcto funcionamiento del organismo. Además de ser los “ladrillos” de los tejidos son necesarios para la síntesis de hormonas y las reacciones químicas en las que intervienen las enzimas. Por poner solo un par de ejemplos: el hierro es esencial para que la hemoglobina pueda realizar sus funciones de oxigenación celular. El zinc forma parte de 300 enzimas; es un potenciador del sistema inmune, interviene en la fertilidad y actúa como antioxidante. Para más detalles vea nuestra sección de Suplementos donde se explica con más detenimientos las funciones de algunos de estos minerales.


Los minerales los podemos dividir en:

1.   Macroelementos: Calcio, magnesio, potasio, sodio, cloro, fósforo, azufre y cloro.
2.   Microelementos: Hierro, manganeso, cobalto, cobre, yodo, zinc y flúor.
3.   Oligoelementos: Niquel, cromo, litio, silicio, selenio, molibdeno y muchos otros que también cumplen un papel en el correcto funcionamiento del organismo.


Las verduras y la fibra

Aunque los hidratos de carbono integrales poseen una excelente cantidad de fibra, las verduras son otra rica fuente de esta sustancia vital para nosotros.

Se han comprobado una relación directa entre la falta dietética de salvado con su fibra  en los alimentos y la aparición de problemas de cáncer de colon y de enfermedades cardíacas, lo que confirma la importancia de incorporar fibra a nuestra dieta, no solo para favorecer las digestiones y la formación y expulsión de las heces, es decir, combatir el estreñimiento, sino también como medida preventiva contra las enfermedades tan graves como son los problemas cardiacos (1º causa de muertes en Europa) y el cáncer de colon (que es el 2º tipo de cáncer que más muertes produce en Europa), y ya sabemos que el cáncer es la 2ª causa de muertes en todo el mundo.


Cuándo comer las verduras

El mejor momento es en la comida del mediodía o en la cena. Aunque son de los alimentos que mejor combinan con el resto hay que tener en cuenta la siguiente combinación:

Verduras u hortalizas verdes no feculentas: combina con oleaginosos o huevo o pan o un cereal o patata y con abundante ensalada.
Las puede tomar crudas, al vapor, asadas, cocidas, pero mejor no freírlas.


Debemos comer dos frutas. El azúcar natural (fructosa) y las vitaminas

La fruta y la fructosa

Como su propio nombre indica la fructosa es el azúcar principal de las frutas. Es un monosacárido y el más simple de los hidratos de carbono. Es el azúcar de más rápida y fácil asimilación.

La reactividad fisiológica de la fructosa hace que resulte un azúcar muy activo biológicamente. En efecto, es metabolizada rápidamente en el hígado por un sistema enzimático endógeno mediante la fructokinasa, sin necesidad de insulina. Esto permite que su valor nutritivo sea empleado por el organismo aun en casos en que el metabolismo de los glúcidos en la sangre sea anormal, de ahí que resulte un componente importante de las dietas para diabéticos, así como para pacientes con dolencias hepáticas, biliares e incluso del corazón.

La fruta y las vitaminas

Las vitaminas son sustancias alimenticias que no aportan energía. Son necesarias para el buen funcionamiento celular del organismo y actúan a dosis muy bajas; de 1 a 100 microgramos o miligramos al día según el tipo de vitamina. Al no poder ser sintetizadas en términos generales, salvo la vitamina D, debemos incorporarlas a nuestro organismo por medio de la alimentación.

Son necesarias para poder aprovechar los elementos constructivos y energéticos de las proteínas, azúcares y grasas, Tienen una función catalizadora: activan la oxidación de los alimentos, así como las operaciones metabólicas. Facilitan la liberación y utilización de la energía. Por poner un ejemplo gráfico, las vitaminas son como la chispa que prende el fuego.

Debido a todas estas funciones de las frutas, son una excelente fuente de energía y de sustancias nutritivas indispensables para la salud. Y como no, si la fuente es natural será mucho más asimilable que si tomamos las vitaminas aisladas o sintéticas.


Cuándo comer las frutas

El mejor momento para comer las frutas es en el desayuno o entre comidas. También se puede hacer cenas de frutas y leches vegetales. No las utilice de postre pues fermentarían al detener su digestión que es mucho más sencilla que la del resto de los alimentos.


Debemos tomar un almidón

Con relación a la ley que nos ocupa, como Bernard Jensen nos recuerda, el almidón proporciona energías. El glucógeno que nos proporciona el almidón sirve para el mismo propósito que el almidón en las plantas, es decir, almacena combustible en este caso en el hígado y en los músculos.


Cuándo comer el almidón

El mejor momento para comer este almidón que nos recomienda Bernard Jensen puede ser en el desayuno o al mediodía. En el desayuno en forma de muesli, por ejemplo. Al mediodía, después de tomar una buena ensalada y de verduras como segundo plato podemos añadir el almidón (arroz integral, patatas, copos de avena, pastas de espelta, pan de centeno o trigo, etc.).


Debemos tomar una proteína

Tomar una proteína al día es fundamental por las siguientes razones:

1.- Las proteínas constituyen el revestimiento exterior de los organismos animales vivos (piel, cuero, cabellos, etc.).

2.- Forman, la materia contráctil de los músculos y transforman la energía química en trabajo. No existe materia viva sin proteínas.

3.- Al fijar ciertos compuestos fosforados crean polos aniónicos fijados sobre las grandes moléculas, dispositivos que posen el poder de seleccionar los iones K+ y Na+ (potasio y sodio), siendo, pues, responsables, en parte, de los fenómenos de retención celular del K.

4.- Las proteínas aseguran, además, al retener el agua, la presión osmótica que permite la hidratación constante de las células.

5.- Finalmente, son susceptibles de adquirir funciones específicas, ya por sí mismas (hormonas, anticuerpos, etc.), ya fijando grupos proteicos (hemoglobinas, citocromo, nucleoproteínas, etc.).


Cuándo comer la proteína

En la comida del mediodía o en la cena. Siempre debe ir acompañada de abundante ensalada y verduras. No comer la proteína y el almidón en la misma comida. Entre las proteínas que podemos tomar están: las legumbres (soja verde, judía pinta, etc.) huevo, requesón o queso fresco, frutos secos o semillas de árboles, carne o pescado (para los no vegetarianos).

Si se come la proteína de noche, mejor a hora temprana y acompañada de ensalada.

Si se toma carne o pescado recordemos la ley número 10.

En efecto, como hemos visto, esta ley es una combinación balanceada de alimentos.


4. Nuestros alimentos deben ser 80% alcalinos y 20% ácidos.

Razón: descubrimos que 80% de los nutrientes en la sangre son alcalinos y 20% ácidos. Para conservar la sangre como debe ser, seis verduras y dos frutas componen ese 80% de alimentos alcalinos que necesitamos, mientras que una proteína y un almidón son el 20% de alimentos ácidos.


Razones para observar esta ley

La clave de esta ley está en el mantenimiento de un pH sanguíneo normal; es decir de 7,38 o 7,40 (ligeramente alcalino). Como sabemos el torrente sanguíneo tiene que nutrir y oxigenar todos nuestros tejidos y órganos; pero otra de sus funciones es recoger todos los desechos o residuos tóxicos que el propio metabolismo celular origina y, después pasar por diferentes órganos que depuren estos residuos. Entre estos órganos están el hígado, los riñones y los pulmones.

Si nuestra alimentación no es la adecuada debido a no seguir las anteriores tres leyes de Bernard Jensen sobre la nutrición y la curación entonces poco a poco de forma silenciosa pero malévola nuestros tejidos, órganos y sangre se acidificarán por un exceso de estas toxinas ácidas.

La sangre no es más que un reflejo de nuestros tejidos, y si tiene un pH ligeramente ácido es porque nuestros órganos tienen un pH ácido por las toxinas que se han ido acumulando en ellos.


Alimentos ácidos que acidifican la sangre

Bernard Jensen nos advierte que la principal razón por la que se acidifica la sangre es por la alimentación. Las proteínas y varios almidones en su composición, nitrógeno y carbono, respectivamente, forman ácidos y casi todos los desechos metabólicos del cuerpo son ácidos. De todos es sabido que la mayoría de las personas comen proteínas en exceso (carnes, pescados, huevos, legumbres, etc.).
Como estudiamos en la tercera ley, no se debería comer más de una proteína al día para mantener o recuperar la salud. Este exceso de proteínas en nuestra ingesta diaria es la razón de que el equilibrio ácido-base del organismo se rompa. Entre los hidratos de carbono más ácidos incluimos todas las harinas refinadas –en especial el trigo- y el azúcar blanco, otro de los principales acidificantes orgánicos.


Otros factores que acidifican la sangre y cambian el pH

Aunque el doctor Jensen se centra en la alimentación, sabemos que son muchos más los factores que pueden alterar el pH sanguíneo. Un disgusto, emociones fuertes, pensamientos negativos, estrés emocional, exceso de trabajo o actividad física, contaminantes externos (tabaco, drogas, humos, compuestos químicos, etc.), etc., son peligros para nuestra salud; y si los combinamos con la mala alimentación ya tenemos el cóctel explosivo y causante de tantas enfermedades crónicas.


Esfuerzos del organismo por mantener el equilibrio del pH sanguíneo

La sangre no puede bajar mucho de ese pH idóneo -7,38 más o menos-. Si bajara de esta cifra nos moriríamos. Sin embargo, seguimos viviendo y comiendo mal, y el cuerpo sigue adelante. Para evitar la muerte, si no suministramos al organismo los nutrientes adecuados, por medio de la alimentación o de suplementos nutricionales alcalinos, nuestro cuerpo se buscará la manera de sobrevivir, y una de esas maneras es robando minerales alcalinos (calcio, magnesio, potasio, sodio) de otras partes para mantener el equilibrio tan necesario. Los huesos y dientes son la fuente principal de minerales alcalinos (calcio y magnesio) que contribuyen a mantener ese equilibrio perdido.

Ahora entendemos porque tantas personas sufren en la actualidad de problemas osteo-articulares. Sí, su osteoporosis le está salvando la vida.


La alimentación alcalina y la recuperación de la salud

Recordemos que lo que estamos tratando es una ley de curación. De modo que si estamos enfermos (uremia, uricemia, colesterol, osteoporosis, artritis, artrosis, etc.) por un exceso de ácidos en nuestro organismo la clave como nos dice Jensen es seguir estas leyes de curación. Debemos cambiar nuestra alimentación y esforzarnos para que por lo menos el 80 % sea alcalino.


Alimentos alcalinos

Todas las verduras, y si son de cultivo biológico mucho mejor porque así evitaremos los nitratos y pesticidas que nos acidifican. El tomate no tomarlo fuera de temporada pues es más ácido, y en su temporada siempre muy maduro. Entre las verduras también podemos incluir las algas por su aporte de minerales alcalinos (calcio y oligoelementos).

Todas las frutas siempre que estén maduras. No nos preocupemos por los cítricos (limón, naranja, lima), al ser digeridos en el estómago se transforman en sustancias alcalinas. Por supuesto, siempre será mejor tomar las frutas de la temporada y de cosecha reciente.


Los jugos de frutas y verduras

Otra excelente manera de limpiar nuestro organismo de los ácidos es tomando estos mismos alimentos pero en jugos. Su concentración en minerales alcalinos será superior. Será como un lavado interno que poco a poco irá reduciendo la acumulación de ácidos (úrico, por ejemplo). La licuadora de su casa es uno de sus mejores amigos. Pero no olvide la ley primera.

A la hora de tomar jugos separe los de verduras de los de frutas. No combinan bien. Solo la manzana la podrá incluir en cualquier jugo.

Un jugo especial para la acidez es el siguiente: apio verde, perejil y patata (zona de la piel). Como su sabor no será muy agradable puede también usar una zanahoria.


Unas observaciones

No olvide que también hay que tomar ácidos, aunque por lo general de estos ya estamos bien servidos. Pero si está enfermo evítelos durante una termporada o lo que le recomiende su Profesional de Salud.

También puede tomar suplementos nutricionales alcalinizantes como un megamineral bien equilibrado.