martes, 27 de diciembre de 2011


La Bronquiolitis y el bebé





Uno de los problemas más comunes en la infancia son las enfermedades respiratorias causadas por virus.
La bronquiolitis es una infección aguda causada por un virus en el tracto respiratorio inferior, específicamente en unos pequeños conductos respiratorios llamados bronquiolos en los pulmones. La bronquiolitis es más común en bebes, en niños menores de 18 meses de edad con una incidencia mayor en lactantes menores de 6 meses.

Según los estudios la incidencia anual está estimada en 11 casos de cada 100 niños. En muchos casos la bronquiolitis es confundible con la bronquitis (una infección de las vías respiratorias más grandes y centrales). La bronquiolitis es causada mayormente por virus tales como el virus sincitial y el virus de la influenza 3 que son los más frecuentes.

El contagio se lleva a cabo por el contacto directo, se encuentra en las micro gotas del aliento contagiándose fácilmente al estornudar o toser.
Usualmente un bebe que contrae bronquiolitis comienza con signos de resfriado tales como: nariz congestionada, algo de fiebre y tos leve. Después de 1 o 2 días comienza a presentar respiraciones agitadas, dificultad para respirar, sibilancias y la tos se vuelve mas persistente e intensa.


Algunas señales que nos pueden ayudar a identificar que el niño tiene dificultad para respirar son:

1.   Pueden ensanchar los orificios de la nariz y contraer los músculos debajo de las costillas haciendo esfuerzo para hacer llegar aire a los pulmones.
2.   Contracción de los músculos del estómago y un ruido de “gruñir” al respirar.
3.   Al momento de exhalar el aire hará un sonido agudo como un silbido.
4.   Probablemente no pueda ingerir bien los líquidos (jugo, leche) porque al tener que hacer tanto esfuerzo para respirar se le dificulta el chupar y tragar.
5.   Si es mucha la dificultad para respirar usted puede notar un color azulado alrededor de los labios y la punta de los dedos. Esto es signo de que no le está llegando suficiente oxígeno a la sangre.


Algunos puntos a observar por deshidratación y notificar son:

1.   Tomar menos de la cantidad de líquidos.
2.   Tener la boca seca.
3.   Llorar sin lágrimas.
4.   Orinar con menos frecuencia de lo normal.






Tratamiento en casa

Casi siempre la bronquiolitis es causada por un virus por lo que los antibióticos en la mayoría de los casos no son nada de efectivos (los antibióticos son para combatir bacterias). Sin embargo para el alivio del resfriado existen varias sugerencias:

Congestión nasal y fiebre
1.   Utilice gotas de normal salina, aplíquelas a los orificios nasales, provocando que se diluya la mucosidad y con un aspirador nasal o perita de succión, succiónelas para mantenerlos limpios.
2.   Utilice un humidificador en la habitación del bebe.
3.   Limpie y seque el humidificador todos los días para evitar la formación y propagación de bacterias.

Nota: no utilice vaporizador de agua caliente, puede causar quemaduras serias.

•        Si presenta fiebre de 38.0 grados (utilice siempre termómetro) dele acetaminofen (panadol, tylenol) la dosis recomendada cada 4 horas de ser necesario.
•        No utilice aspirina ya que se ha descubierto relación entre la aspirina y el síndrome de Reye. Este síndrome implica un daño cerebral (encefalopatía) y daño hepático de causa desconocida. El Advil y el Motrin no se han asociado a este síndrome.


Para la deshidratación:
Asegúrese que la ingesta de liquido del bebe sea la suficiente para evitar que se deshidrate.

En muchos casos los niños prefieren líquidos claros en vez de leche. La ingesta puede ser más lenta de lo acostumbrado por la dificultad para respirar.

De el niño presentar dificultad respiratoria leve o moderada el pediatra puede llevar acabo tratamiento con medicinas para abrir las vías respiratorias en el hogar. De no responder en muchos casos son hospitalizados para manejo con oxigeno y medicamentos, la dieta es liquida y la terapia intravenosa.
La mejor manera de proteger a su bebe contra la bronquiolitis es mantenerlo alejado de los virus que causan la enfermedad evitando el contacto con niños y adultos resfriados.

viernes, 23 de diciembre de 2011


Atragantamiento por alimentos


Los alimentos, bien por sí solos o porque tienen algún componente extraño, son algunos de los productos más susceptibles de provocar atragantamiento

El atragantamiento es una obstrucción accidental, parcial o total, de la vía respiratoria por un cuerpo extraño, que provoca un cuadro repentino de asfixia. Si no se resuelve de forma rápida, origina una falta de oxígeno en los órganos, que causa primero el desmayo y más tarde una parada cardiorrespiratoria y la muerte.
Algunos de los alimentos que más se relacionan con episodios de atragantamiento son frutos secos, jamón, embutidos como chorizo o salchichón, sobre todo si tienen piel, lonchas de bacón, trozos grandes de carne, calamares, pulpo, quesitos, aceitunas, cerezas, huesos de frutas, palomitas de maíz, caramelos y chicles. También algunos alimentos en polvo como el cacao soluble pueden provocar cuadros de asfixia, si se inhalan por la boca, porque dificultan el flujo de aire.

Los niños pequeños no deben comer frutos secos porque no están capacitados para triturar de forma adecuada estos alimentos que, además, y por su riqueza en grasas, pueden alojarse en las vías aéreas, con riesgo de obstruirlas, e imposibilitar la entrada de aire a los pulmones. Este hecho provoca un episodio agudo de tos, que unas veces conduce a la muerte inmediata y otras a que el fruto seco se aspire al pulmón y cause neumonías recurrentes. Los frutos secos son la primera causa de atragantamiento infantil. Por su gravedad, debe tenerse muy presente el evitarlos en su alimentación.
Los niños pequeños también deben evitar algunos alimentos, como aceitunas con hueso, cerezas, chicles o caramelos, y consumir los de riesgo siempre en trozos muy pequeños y bajo la supervisión de un adulto. En esta población, una de las que mayor índice de atragantamientos registra, deben extremarse las precauciones:

·         Inspeccionar los alimentos: retirar espinas, huesos de pollo o nervios de la carne.
·         Partir en trozos muy pequeños acordes con la edad del niño.
·         Recrear un ambiente tranquilo, no dejar al niño saltar ni levantarse de la mesa.
·         Evitar que el niño se ría, hable o grite mientras come.
·         Aleccionar al pequeño sobre la importancia de masticar bien los alimentos, no solo como medida para evitar los atragantamientos, sino como primer mecanismo que facilitará la digestión.
·         No aprovechar nunca el llanto del bebé para introducir comida en su boca.
·         Los ancianos son otro de los grupos con un elevado riesgo de atragantamiento por alimentos. El hecho de tener su sistema muscular y sus reflejos debilitados agrava la situación. Además, y muy a menudo, son personas que viven solas, por lo que un episodio de este tipo puede resultar fatal. En caso de tener las funciones de masticación disminuidas, resulta preferible optar por una alimentación blanda o semilíquida.


Elementos extraños en los alimentos

En ocasiones, el origen del atragantamiento no es el propio alimento, sino que este es el vehículo de ingestión del elemento extraño en el organismo, al estar contaminado por un agente físico. Un cristal, un anillo, una tirita, un tornillo o astillas pueden ser fatales si llegan a tragarse. La contaminación de este tipo, a diferencia de otros contaminantes, se aprecia a simple vista. Sin embargo, no por ello deja de ser una contaminación alimentaria que pone en peligro la seguridad del consumidor y puede tener en ocasiones graves consecuencias. Se corresponde con la presencia de cualquier elemento diferente al alimento, que ha llegado hasta él de forma accidental. Además de atragantamientos, el vidrio o materiales metálicos pueden causar serias lesiones en boca o aparato digestivo.
El contaminante puede introducirse en origen por ser elementos procedentes del propio sistema de producción y empaquetado, como tornillos, pequeñas piezas de maquinaria, esquirlas metálicas, trozos de plástico o grapas. También puede ser el resultado de accidentes, como roturas de luminarias ocurridas durante esta fase o en la manipulación. El mantenimiento de equipos y herramientas durante todo el proceso de producción de alimentos, la protección de puntos de luz artificial y una adecuada actitud del manipulador, que evitará llevar anillos u otros adornos como pulseras, así como elementos ajenos a la labor de la cocina como lápices o gomas de borrar, es esencial para evitar contaminaciones de este tipo.
Los alimentos en barras y bufés están muy expuestos (si no se protegen) a la contaminación de cualquier naturaleza, incluida la física. Las vitrinas y expositores con tapa protegerán los pinchos o los alimentos de un bufé de contaminaciones accidentales y los preservarán de elementos extraños hasta el momento de consumirse.


Las etiquetas de la fruta

Un grupo de pediatras del País Vasco hizo una recomendación respecto a las etiquetas adhesivas de la fruta, según la cual, al llevar la fruta a casa, deberían retirarse para evitar que un niño pequeño pueda manipularlas. Se consideran objetos peligrosos por atragantamiento debido a sus características: son llamativas y se desprenden de forma fácil de la fruta, miden entre 1 y 3 cm y pesan poco, por lo que, si se tragan, pueden quedar retenidas en cualquier lugar de la faringe, glotis, e incluso, pasar a la vía aérea. Además, según estos pediatras, no se degradan con los fluidos corporales, ya que están parafinadas o plastificadas y quedan adheridas a las mucosas. A esto habría que añadir que, en el caso de niños más mayores o adultos, pueden ingerirse en un descuido si se colocan en piezas de fruta que se consumen a mordiscos, como manzanas o peras.
Debido a los inconvenientes de estos pequeños distintivos, las etiquetas adhesivas utilizadas en la actualidad como distintivos de marca o calidad pueden llegar a desaparecer. Estropean la fruta y resultan poco higiénicas, ya que favorecen que se peguen en ellas otras sustancias durante su almacenamiento. Además, se desprenden y son fáciles de falsificar. Como alternativa, un grupo de investigadores del Servicio de Investigación Agrícola de Estados Unidos (ARS) y de la Universidad de Florida proponen un tatuaje permanente realizado con un rayo láser, que graba información en las células exteriores de la piel de la fruta e identifica cada pieza sin alterarla.


ATRAGANTAMIENTO

El sistema respiratorio y el digestivo comparten algunos de sus órganos, por lo que un alimento que se atasque y los obstruya impide que el aire fluya. El conducto que forman la boca y la faringe se usa tanto para comer y beber como para respirar, pero cuando se avanza en el conducto, se realiza una cosa u otra, en función de que lleguen a este nivel alimentos o aire. Solo los niños lactantes son capaces de hacer ambas cosas a la vez y, por este motivo, pueden mamar sin parar de respirar. La vía normal de los alimentos cuando se tragan es atravesar después el esófago hacia el estómago. En ocasiones, sin embargo, si la pieza de alimento es demasiado grande, al intentar deglutirla, no puede introducirse por la entrada del esófago y se queda en la parte inferior de la garganta (faringo-laringe).
Cuando un trozo de alimento queda atascado en la zona faringo-laringe, lugar de paso común para aire y alimentos, se registra una situación de alarma para el organismo, que intenta evitar a toda costa que este cuerpo extraño pase a la tráquea, a través de la cual se inspira el aire a los pulmones. Entonces pone en funcionamiento mecanismos de defensa, como la tos.
La situación no es grave si el cuerpo extraño no tapona la tráquea y se queda en la parte superior del esófago, pero la cosa se complica cuando el alimento atascado se introduce en la tráquea o a un bronquio. Entonces, el flujo de aire se ve interrumpido, por lo que una rápida intervención puede evitar una caída de oxígeno en los órganos susceptible, si no se resuelve, de provocar la muerte. Si la obstrucción es completa, se impone realizar la maniobra de Heimlich:

Image Detail

Comprimir con fuerza el estómago al objeto de provocar una espiración que expulse el cuerpo extraño. En caso de encontrarse solo, la propia persona puede autorrealizarse la compresión abdominal con ayuda de una silla, si se apoya con fuerza en ella a la altura de la boca del estómago. Esta maniobra ayuda a expulsar el objeto extraño al provocar la contracción del diafragma, que comprime bruscamente los pulmones, al igual que el tapón de una botella de plástico saltaría de su rosca si apretamos la botella con la suficiente fuerza.

Diez preparaciones navideñas con elevado riesgo sanitario





Las navidades son, junto con los meses veraniegos, la época del año en la que se registran mayor número de casos de toxiinfecciones alimentarias

Durante los días de Navidad, las celebraciones gastronómicas se multiplican, así como el número de comensales, la cantidad y variedad de alimentos y, en algunos casos, el riesgo sanitario. Los problemas alimentarios tienen dos máximas incidencias al año: el verano y las navidades. Sin embargo, ambas responden a razones bien diferentes. En el primer caso, influye el aumento de las temperaturas y una forma de vida más relajada, que invita a las comidas al aire libre. En el segundo caso, influye el gran protagonismo de las preparaciones culinarias que, en muchas ocasiones, se caracterizan por el exceso de alimentos para conservar, manipular y cocinar, que generan a su vez sobrantes alimentarios. Algunos de estos alimentos, además de suponer riesgo sanitario, en ocasiones, precisan de una gran manipulación que agrava el problema.

Todos estos factores pueden desencadenar una toxiinfección durante las celebraciones navideñas, que en su mayoría podrían evitarse. Estas son las diez preparaciones navideñas que, por sus características concretas, tienen mayor riesgo sanitario en su elaboración y consumo. Para todas ellas, conviene conocer las claves para reducirlo.

1.   Mariscos, sobre todo crudos, como ostras o almejas de cuchillo. Muy apreciados desde el punto de vista gastronómico y asociados a los menús de Navidad, su consumo no está libre de algunos riesgos. Los crustáceos (langosta, bogavante, langostinos), se consumen a menudo cocidos o a la plancha. Sin embargo, moluscos como ostras o almejas pueden consumirse crudos, por lo que su riesgo es mayor. No hay que guiarse solo por el olor y aspecto, ya que son animales filtradores que pueden concentrar gran cantidad de microorganismos patógenos en su interior. Se deben adquirir en lugares de absoluta confianza, asegurarse de que se han depurado (proceso de eliminación de posibles patógenos y otras sustancias tóxicas con agua sanitariamente limpia) y consumirlos muy frescos y cerrados (vivos), si están crudos. En cualquier caso, deben extremarse las precauciones de higiene. No es nada recomendable emplear agua de mar para labores de limpieza y para enjuagar alimentos que se consumirán en crudo. Además, aunque estén en perfectas condiciones sanitarias, por su naturaleza, los mariscos pueden desencadenar alergias alimentarias en determinadas personas. Los crustáceos y los moluscos blandos, como los pulpos o calamares, pueden consumirse crudos, entre otros en carpaccio, si antes se han congelado al menos 48 horas para evitar larvas vivas de anisakis.
2.   Salsas de acompañamiento, sobre todo a base de huevo, como mayonesa y derivados. Las salsas caseras frías (mayonesa, salsa rosa o muselinas) que acompañan algunas elaboraciones tradicionales navideñas no están exentas de riesgos sanitarios. Se elaboran sin calor con ingredientes crudos, como huevos, y requieren una manipulación elevada. Resulta recomendable mantener los huevos refrigerados hasta su consumo, es imprescindible extremar las medidas de higiene en la cocina y utilizar utensilios y recipientes bien limpios. Antes de empezar, y cada vez que se toque la cáscara del huevo, hay que lavarse las manos. No se deben cascar nunca los huevos en el borde del recipiente donde se bata la mayonesa, sino que conviene utilizar otro recipiente solo para este fin. Una vez preparada la salsa, debe consumirse al instante o refrigerarla hasta su consumo, aunque sea durante un corto periodo de tiempo. Siempre se ha de evitar almacenar sobrantes con salsa.
3.   Foie gras, mi-cuits (medio cocidos) y patés, sobre todo caseros. Es imprescindible consultar el etiquetado, que proporcionará valiosa información acerca del tipo de producto y animal de origen (pato, oca, cerdo), así como sus condiciones de conservación y consumo preferente o caducidad. Al ser productos, en algunos casos, con tratamientos térmicos suaves, necesitarán conservarse refrigerados. Debe prestarse atención especial a las recetas de elaboración casera: utilizar siempre ingredientes muy frescos y de primera calidad, cuidar la higiene y la manipulación durante todo el proceso y consumir a la mayor brevedad posible.
4.   Carpaccio de carne y preparaciones como el steak tartar. La carne puede acumular microorganismos contaminantes que se ingieran en alimentos crudos o poco cocinados. Además, el consumo crudo o poco hecho de la carne se relaciona con el desarrollo de toxoplasmosis, una patología peligrosa durante el embarazo. La carne de cerdo poco hecha ha transmitido la triquinosis, un parásito casi erradicado de la cadena alimentaria en los países desarrollados, aunque las preparaciones de carpaccio se realizan en la mayoría de los casos con carne de vacuno. Una vez más, el origen del alimento garantizará un consumo sin problemas. Merecen atención las preparaciones culinarias delicadas, como el steak tartar, una elaboración de gran manipulación, a base de carne cruda y picada (de mayor riesgo) con ingredientes como el huevo crudo. La persona responsable de prepararla deberá ser muy cuidadosa respecto al origen de los ingredientes, la higiene de superficies y utensilios y la suya propia. Debe consumirse después de su elaboración, el grado de frescura es fundamental en su calidad.
5.   Carpaccio de pescado o preparaciones de pescado crudas (sushi, sashimi) o marinadas. Los pescados pueden tener larvas de anisakis que, en el caso de consumirse crudas, podrían ocasionar problemas de salud. Los tratamientos térmicos son el método tradicional de inactivación de las larvas de anisakis. De lo contrario, la congelación previa durante al menos 48 horas es el procedimiento más eficaz para inactivar al parásito. Este proceso deberá aplicarse en las preparaciones de pescado crudas muy consumidas en los últimos años, como sushi o sashimi, pero también en el caso de pescados crudos marinados menos exóticos, tipo boquerones en vinagre o salmón marinado casero, sobre todo, si son ejemplares salvajes.
6.   Carnes de caza mayor y menor. Jabalí, corzo, liebre y aves como perdices o palomas son algunos de los platos principales en estas fechas navideñas que tienen a la caza como ingrediente principal. Debe prestarse especial atención a su origen, que deberá certificar su garantía sanitaria. En el caso del jabalí, un veterinario tendrá que inspeccionarlo para comprobar que carece de parasitosis por triquina. Hay que tener en cuenta que son animales salvajes que viven en entornos no controlados y, por lo tanto, pueden sufrir o transmitir enfermedades (zoonosis). En el caso de las aves, son un importante foco de salmonella y otras bacterias patógenas, por lo que, incluso en el caso de cocinarse a fondo e higienizarse, habrá que ser muy cuidadoso en su manipulación para evitar la contaminación cruzada (utensilios, trapos, tablas, manos, nevera) con otros alimentos ya preparados o de consumo frío.
7.   Pavo, pollo de corral, pato, gallinas y pulardas son otro plato estrella navideño con un elevado riesgo sanitario. El hecho de que se cocinen con calor atenúa el problema, aunque deberá asegurarse un cocinado a fondo que alcance al menos 70ºC en el centro del producto. Este consejo es extensible a todas las preparaciones con calor para garantizar su higiene. No obstante, de la misma manera que en el caso anterior, es fundamental evitar posibles contaminaciones cruzadas con otros alimentos, tanto en su conservación refrigerada, de forma preferible en un recipiente hermético y en las bandejas inferiores para evitar posibles goteos, como en su posterior manipulación y cocinado.
8.   Setas. Son un alimento de temporada que acompaña a menudo otras preparaciones o es un ingrediente de elaboraciones navideñas. Aunque el consumo de setas no representa un elevado porcentaje de la dieta humana, supone un gran riesgo tóxico si se tiene en cuenta la frecuencia de las intoxicaciones en relación al número de personas expuestas. Las causas de estas son: gran número de especies con morfología similar, cambio en la morfología de las especies por variaciones en las condiciones ambientales, variabilidad en la respuesta tóxica de los individuos, condiciones de preparación y consumo. Es preciso determinar que la única manera de distinguir las setas comestibles de las venenosas es mediante un buen conocimiento de cada una de ellas o bien si se adquieren en establecimientos de confianza. En el ámbito privado, hay que limitarse a recoger y consumir las pocas especies que se distinguen con seguridad como comestibles. De nada sirven las "pruebas milagrosas", según las cuales, hay métodos infalibles para conocer si son o no comestibles. En caso de duda, no deben consumirse.
9.   Postres con huevos o nata. Los postres caseros son muy habituales durante las celebraciones navideñas. En ocasiones, son preparaciones con huevos o nata, ingredientes de elevado riesgo sanitario. Incluso en el caso de hornearse, muy a menudo se adornan con nata o se acompañan con cremas pasteleras, por lo que deben extremarse las precauciones de higiene en su elaboración, conservar en frío y consumir rápidamente. Los flanes y natillas caseros también son elaboraciones de riesgo que, aunque se preparan con calor, se toman frías. Deben consumirse lo antes posible y, hasta entonces, conservarlas refrigeradas.
10.               Preparaciones elaboradas en un restaurante o similar para su consumo en casa. Aunque la mayoría de las toxiinfecciones navideñas se registran en el hogar, cada vez es más habitual adquirir los platos ya elaborados en un restaurante, con el riesgo añadido que esto implica. Hay que asegurarse de que el establecimiento está autorizado para suministrar platos ya preparados para su consumo fuera del restaurante y que se proporcionan en las condiciones más adecuadas de seguridad para garantizar su transporte, bien en caliente o refrigerado, y su posterior consumo.

sábado, 17 de diciembre de 2011


REMEDIOS NATURALES

Image Detail



PARA HEMATOMAS Y MORATONES

Cataplasma de cebolla
La cebolla puede aplacar moratones o hematomas.
Ingredientes
Cebolla
Preparación
Calentar un trozo de cebolla en una sartén.
Uso
Ponerlo sobre una gasa y aplicarlo a modo de cataplasma durante 4 o 5 horas.


PARA LAS LOMBRICES

Remedio nº 1

Infusión de tomillo, raíz de genciana y manzanilla amarga
Ciertas plantas, en las dosis apropiadas, son capaces de eliminar las lombrices intestinales.
Ingredientes
½ cucharadita de tomillo
½ cucharadita de raíz de genciana
½ cucharadita de manzanilla amarga
½ vaso de agua
Preparación
Ponemos a hervir los tres ingredientes en el agua durante 10 minutos. Apagamos el fuego y lo dejamos reposar otros 10 minutos. Lo colamos y listo

Uso
Esta dosis se tomará en ayunas durante 9 días en caso de tener entre 9 y 12 años. Doblar la dosis para adultos y reducirla a la mitad para bebés.


Remedio número 2

Infusión de hierbabuena
Un remedio contra las lombrices intestinales enviado por una de nuestras telespectadoras.
Ingredientes
Un manojo de hierbabuena
1 l de agua

Preparación
Hervimos la hierbabuena en el agua durante unos minutos, colamos y servimos.


Remedio nº 3

Carbón vegetal
El rechinar de dientes, mover el culo de forma inquieta o tocarse la nariz son síntomas de las lombrices intestinales en los niños.

Ingredientes
1 cucharadita (de las pequeñas, de café) de carbón vegetal
Zumo de zanahoria

Preparación
Mezclar el carbón vegetal, que puede encontrarse en farmacias con el zumo de zanahoria en un vaso. Hay que tener cuidado con el carbón vegetal, pues es muy volátil.

Uso
Dar al niño en ayunas durante 9 días.

viernes, 16 de diciembre de 2011


Rasgos distintivos de la producción ecológica





Un nuevo estudio apunta que los tomates ecológicos son más nutritivos que los convencionales por su nivel más elevado de flavonoides

Expertos estadounidenses reavivan de nuevo la eterna discusión entre alimentos ecológicos y convencionales.
Y ahora lo hacen asegurando que los tomates que se producen bajo condiciones acordes con la producción ecológica son más nutritivos que los que no siguen estas pautas.
Según el estudio, realizado por expertos de la Universidad de California y de la Universidad de Minnesota, los niveles de flavonoides, compuestos naturales que se encuentran en plantas y alimentos de origen vegetal y a los que se les atribuyen propiedades beneficiosas para la salud humana, encontrados en los tomates ecológicos son hasta un 97% más altos que los de los tomates producidos de forma convencional. La tesis coincide con los datos que reflejan un aumento, en los últimos años, del consumo de este tipo de alimentos y con la publicación de análisis que, pese a no encontrar diferencias destacables entre ambos cultivos, sí reconocen ciertas apreciaciones en algunos casos.

Los niveles de quercetina y kaempferol, dos de los flavonoides con más presencia en vegetales, son mucho más elevados en los tomates ecológicos que en los convencionales, en un 79% y un 97% respectivamente. Estas son las conclusiones de diez años de observación (de 1994 a 2004) de un estudio estadounidense publicado en la revista "Journal of Agriculture and Food Chemistry". Bajo la dirección de la Universidad de California, la investigación se ha basado en tomates cultivados en tierra biológica, lo que significa que las dosis de fertilizantes han sido muy reducidas.

A pesar de que ya se han probado análisis como este en zanahorias y trigo, los resultados difieren de los tomates ya que las diferencias entre cultivos ecológicos y convencionales han sido insignificantes. Pero ahora, la realidad ha sido otra, y la comparativa entre ambos tipos de tomates sí ha evidenciado diferencias, que responden, según los responsables del estudio, a la «sobrefertilización» de las plantas convencionales.

Los flavonoides, considerados un tipo de antioxidantes, se producen como mecanismo de defensa de la planta provocado por una deficiencia de nutrientes. Uno de los principales papeles que ejercen estas sustancias es la de ayudar a la planta a reparar daños y protegerlas de enfermedades. Además, numerosos estudios aseguran que contribuyen a la reducción del riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, demencia y algunos tipos de análisis.


También los kiwis

Expertos estadounidenses destacan la superioridad de la capacidad antioxidante de tomates y kiwis ecológicos En la misma línea se manifiesta otro estudio, publicado esta vez en Journal of the Science of Food and Agricultura, sobre la superioridad nutricional de los kiwis ecológicos frente a los convencionales. Bajo las mismas condiciones de cultivo, los dos tipos de producción dan dos tipos de frutos: los niveles de vitamina C y de fenólicos, un tipo de flavonoides a los que se les atribuyen propiedades anticancerígenos, son más altos para los ecológicos.

Para los responsables del estudio, de la Universidad de California, uno de los motivos que explicaría estos niveles es que el uso de pesticidas reduce, e incluso puede llegar a interrumpir, la producción de estas sustancias, que actúan como mecanismo de defensa de la planta. La investigación da cuenta además de que este tipo de kiwis tiene una capacidad antioxidante mayor que el convencional.


Beneficios en tela de juicio

La cuestión sobre si un alimento ecológico es más nutritivo que un alimento convencional no es nueva. De hecho plantea controversia entre distintos sectores. El pasado mes de junio, una revisión realizada por la British Nutrition Foundation ponía en entredicho que la alimentación ecológica sea más nutritiva que cualquier otra. Desde un punto de vista ambiental, los cultivos ecológicos sí podrían tener ciertos beneficios, debido sobre todo a que no usan fertilizantes ni pesticidas artificiales y otros recursos más sostenibles con el medio ambiente, como la rotación de cultivos.

Sin embargo, desde una perspectiva alimenticia, los expertos británicos aseguran que «no existen suficientes evidencias científicas que corroboren su superioridad nutricional». Todo ello a pesar de las conclusiones de numerosos estudios según los cuales, por ejemplo, las patatas ecológicas contienen más cantidad de vitamina C que las convencionales, o que la leche ecológica contiene niveles más altos de betacaroteno o vitamina E.

Pese a reconocer estos resultados, la revisión británica puntualiza que son necesarias nuevas investigaciones para determinar, por ejemplo, si existen diferencias entre otro tipo de alimentos, como pescado, carne y otros productos animales. La necesidad se extiende, además, al área de los fitoquímicos, como flavonoides y carotenoides, de forma especial para dotar de base científica los efectos beneficiosos que se les atribuyen.


LA ALTERNATIVA ECOLÓGICA EN CIFRAS

La valoración de los consumidores de los alimentos ecológicos mejora año tras año. Así lo corrobora un estudio publicado en Journal of the Science of Food and Agricultura, según el cual desde 2003 el mercado ecológico aumenta un 19% cada año. Este ascenso no se debe tanto a la valoración nutricional que los consumidores dan a este tipo de productos sino más bien a las preocupaciones, según el estudio, por cuestiones ambientales, el uso de pesticidas o el bienestar de los animales.
El mayor crecimiento de este tipo de producción se ha producido sobre todo en EEUU y la Unión Europea, según datos del Instituto de Investigación de Agricultura Ecológica (FiBL, en sus siglas inglesas) y de la Fundación para el Cultivo Ecológico (SOL). En suelo estadounidense el cultivo ecológico ocupa ya más de 400.000 hectáreas y en algunos países europeos como Italia la cifra se sitúa en más de 110.000 hectáreas.
De todos los países, Australia continúa siendo el que tiene una superficie ecológica certificada más grande, con 11,8 millones de hectáreas, seguido de Argentina (3,1 millones), China (2,3 millones) y EEUU (1,6 millones). Alemania ocupa el séptimo lugar. La zona con más superficie ecológica cultivada se concentra en Oceanía (39%), seguida de la UE (23%) y América Latina (19%).

jueves, 15 de diciembre de 2011


PITTA





Según la medicina ayurvédica hindú, el pitta es la bilis, uno de los tres doshas (‘humores’, sustancias que gobiernan el cuerpo humano), siendo los otros dos kapha y vata. Se corresponde con el elemento fuego.


Etimología

El término «pitta» proviene del sánscrito pittá. De esta manera se pronuncia también en los idiomas índicos derivados del sánscrito (como el bengalí, el hindí y el urdú).
En español se pronuncia a veces píta. Se desconoce su etimología en sánscrito. El término aparece por primera vez en el Átharva-veda (fines del segundo milenio a. C.
Este término sánscrito pittá, es parecido al español, «pituita» (que significa ‘moco’), que proviene del latín pītuiīta (‘moco’), relacionado con el griego ptuo (‘escupir’).
El parecido podría indicar que ambos provienen de una palabra antepasada en común,[cita requerida] de los idiomas indoeuropeos (de antes del primer milenio a. C.).


Bilis en sangre

Según los hindúes, la bilis es responsable de cualquier actividad relacionada con la transmisión y transformación de la energía:
1.   La vista
2.   El mantenimiento de la temperatura corporal
3.   La digestión
4.   Las actividades hormonales
5.   El color del pelo y de los ojos
6.   El conocimiento y la precisión del intelecto


La persona biliosa

Según Ayurveda, las personas con más porcentaje de bilis en sangre poseen una fuerte personalidad, su piel es rosada y se broncea fácilmente. Tienen el pelo fino, de color castaño o pelirrojo, con tendencia a la aparición prematura de canas. Los ojos son de color gris, ámbar o avellana. Son más intelectuales y su manera de hablar es clara y precisa. Son personas ardientes, enojadizas, críticas y ambiciosas.
Los hombres biliosos son buenos líderes, con tendencia a la alopecia.
Los colores correspondientes a la personalidad biliosa son colores frescos y calmantes, tales como el azul, el verde o el púrpura. El sentido predominante de la persona pitta es la vista.


Exceso de bilis

Demasiada bilis puede conducir a la acidez, las úlceras, la ira, las erupciones y la caída del cabello.


GUIA DE ALIMENTOS PARA PITTA



Se recomienda una dieta ANTIRRITATIVA, porque Pitta tiene tendencia a las inflamaciones e irritaciones.

Se deben consumir los alimentos frescos, de sabores dulces, amargos,  astringentes (hortalizas, legumbres y frutas) y en general naturales.

Evitar alimentos fritos, picantes, salados y agrios. Reducir en lo posible las carnes rojas, las grasas, los estimulantes y el   alcohol.


FRUTAS

Recomendados: (dulces y maduras) palta, cereza dulce, melón, ananá, ciruela dulce, higo, coco, mango, pera, sandía, uva, manzana, dátiles, naranja dulce, granada, ciruela pasa, mamón, guayaba, pasa de uva.

No recomendados: (acidas y verdes) ciruelas ácidas, damascos ácidos, manzana verde, níspero, arándano, caquis, kiwi, limones, duraznos, banana, piña acida, pomelo, uva verde.


HORTALIZAS

Recomendados: (dulces, amargas, de hoja) alcaucil, apio, berro, zanahoria cocida, camote hecho puré, espárrago, pepino, chaucha, zapallo, zapallito, calabaza, arvejas, brotes, perejil, coliflor, repollo, repollito de Bruselas, brócoli, amargón, lechuga, escarola, papas, pimientos, pepino, puerro y espinaca cocidas, hongos,  hinojo, aceitunas negras, radicheta, acelga, cebolla cocida.

No recomendados: (picantes, ácidos) ajo, espinaca cruda, berenjena, tomate crudo, cebolla cruda, aceitunas verdes, choclo fresco, espinaca cruda, nabos, puerros, rabanitos, zanahorias crudas, ajíes picantes.





CEREALES

Recomendados: (dulces y suculentos) trigo, avena cocida, arroz blanco, cebada, cereal seco, salvado de trigo o avena, harina de trigo integral fina, granola, seitan (proteína del trigo), amaranto.

No recomendados: calientes y livianos, maíz o polenta, centeno, muesli, trigo sarraceno, mijo, salvado (de cualquier origen), avena seca, pan o harinas leudadas.


LEGUMBRES

Recomendados: todos, porotos mungo, aduki, soja, arvejas, lentejas, tofu, leche de soja, otros porotos.

No recomendados: lentejas rojas, salsa de soja, miso.


LÁCTEOS

Recomendados: dulces, ghee, manteca sin sal, crema de leche, leche de vaca, quesos (mejor blandos, frescos, sin sal), yogurt (diluido y fresco), ricota, queso de cabra fresco, sin sal, helados (eventualmente).

No recomendados: quesos duros, yogurt (sin diluir, sin especias), manteca salada.


ALIMENTOS ANIMALES

Recomendados: (Nota: el consumo exagerado de productos cárnicos es nocivo para la salud) pechuga de  pavo y pollo, pescado de río, clara de huevo, venado, conejo.

No recomendados: carne vacuna, de cerdo en general (fiambres y embutidos), cordero, muslos de pollo o pavo, pescado de mar, yema de huevo, mariscos, pato, atún.


NUECES Y SEMILLAS

Recomendados: almendras, coco (con moderación), semillas de calabaza, girasol o lino, halva, psyllium (zaragatona).

No recomendados: sésamo, pasta de sésamo, pororó.



ACEITES, CONDIMENTOS Y ESPECIAS

Recomendados: aceites de girasol, oliva, lino y soja, ghee, condimentos refrescantes, brotes, cilantro y chutney dulce, especias (albahaca fresca, azafrán, canela, cardamomo, comino, coriandro, cúrcuma, hinojo, jengibre fresco, menta, pimienta negra (eventualmente).

No recomendados: aceite de almendras, maíz y sésamo, chocolate (todas las formas), especias calientes y picantes (pimientas de cayena, ajo, anís, albahaca seca, anís estrellado, clavo de olor, jengibre seco, laurel, mostaza, melisa, nuez moscada, orégano, pimentón, pippali, romero, sal tomillo, salvia.


BEBIDAS Y EDULCORANTES

Recomendados: bebidas frescas no estimulantes, jugos de frutas permitidas, tés de hierbas amargas y refrescantes, zumo de aloe, cerveza, edulcorantes (fructuosa,  jarabe de arce, jugo de caña de azúcar desecado (azúcar natural).

No recomendados: bebidas con cafeína o alcohol (vino, otras bebidas alcohólicas), gaseosas, café, mate, té negro), bebidas heladas, jugos de verduras mezcla, jugos de frutas no recomendados (acidas), leche chocolatada, te de hierbas picantes o calientes, azúcar (refinado, melaza y miel).


SUPLEMENTOS

Vitaminas  “A” y “D”, levadura de cerveza seca, spirulina, minerales (calcio, magnesio y zinc)

Jugo de aloe.