martes, 22 de febrero de 2011


Cataplasmas de arcilla combinadas con otros elementos.





¿Qué son las cataplasmas?

Las cataplasmas son pastas espesas y húmedas, de componentes muy variables, que se aplican a un punto determinado del cuerpo.
Producen afluencia de sangre en la región a la que se aplican descongestionando las zonas afectadas por una inflamación o una acumulación de pus.
Las cataplasmas calientes tienden a ablandar la piel, cuyos poros se dilatan y absorben, por osmosis, los principios terapéuticos incorporados. Pueden actuar directamente en casos de afecciones externas (enfermedades de la piel), pero también en internas hasta alcanzar órganos como los pulmones y la vejiga.


En general, cabe dividirlas en:

1.   Revulsivas, cuando calman una inflamación.
2.   Madurativas, cuando aceleran la maduración de abscesos, furúnculos o panadizos.


Cómo prepararlas

Para elaborar la pasta de la cataplasma, se mezclan con leche, agua, vino, aceite o ciertas decocciones astringentes o tónicas, harina de linaza, de mostaza, de centeno, de salvado o de arroz, fécula de patata, miga de pan, raíces u hojas de plantas, y arcilla. A veces, se agregan también tinturas, aromatizantes o ungüentos.
Por extensión, se llama también cataplasma a toda aplicación espesa de materias naturales y no diluidas, por ejemplo las cataplasmas de zanahoria o patata ralladas, de hojas de col, etc.


Arcilla verde.

Utilizada desde tiempos inmemoriales, el uso de la arcilla se ha extendido con el paso del tiempo gracias a sus grandes poderes medicinales y también estéticos.

La arcilla se forma por la descomposición de las rocas por la acción del viento y del agua, por lo que es muy rica en oligoelementos y sales minerales. Dependiendo del tipo de roca puede ser de diversos colores, blanca, roja o verde cada una con distintas propiedades.

Existen varios tipos de arcilla. Uno de ellos es la arcilla verde, que es considerada como la arcilla multiusos ya que tiene tantas propiedades que no sólo nos va a servir para cuidar nuestra piel sino que también podremos utilizarla para tratar lesiones, dolencias e inflamaciones.


Características de la arcilla verde.

La arcilla verde se caracteriza por su efecto purificante y antibacteriano: limpia la piel en profundidad y produce un efecto relajante, aportando elasticidad y sensación de frescor, además contiene gran cantidad de minerales como el silicio, aluminio, hierro, calcio, magnesio, sodio y potasio entre otros.

Es ideal para utilizar en el rostro, sobre todo si tienes la piel grasa o mixta gracias a su efecto purificante. También para eliminar puntos negros y tratar los poros abiertos o pieles con tendencia acnéica. Un buen método para sacarle partido es la utilización mediante mascarillas.

Puedes comprar la mascarilla directamente para aplicarla, o si prefieres hacerlo natural 100% te aconsejo que te pases por un herbolario y consigas un paquete de arcilla verde en polvo.

Tan sólo tienes que mezclar la arcilla verde con un poco de agua (preferiblemente desmineralizada y sin cloro) y remover hasta formar una pasta, aplicas en la cara y dejas reposar de 15 a 20 minutos. Luego con una esponja húmeda vas retirando la mascarilla con suavidad. ¡Ojo!, nunca utilices elementos de metal para trabajar la pasta o la arcilla perderá sus propiedades, es necesario utilizar elementos de madera.


A continuación se citan ejemplos de la unión que en Terapia Natural se efectúa de la técnica de la cataplasma, cuando el elemento utilizado en esta cataplasma es la arcilla concretamente su variedad verde.

Cataplasma de arcilla con zumo de col verde

El jugo de col verde, sobre todo de la col forrajera, que es la más cargada de clorofila, es un medio terapéutico especial contra la úlcera de estómago. Al igual que se usa la col bebida en zumo para tratamiento interno de la úlcera de estómago, se usará la cataplasma de arcilla mezclada con zumo de col verde en aplicación externa también para este mismo fin.


Arcilla con zumo de cebolla cruda

Para las cataplasmas de arcilla se ralla la cebolla cruda y se usa para el amasado de la arcilla sola o adicionando agua. Es especial para inflamaciones y todo tipo de dolor reumático.


Cataplasma de arcilla con berros molidos

Los berros se cortan menudos se aplastan y se incorporan a la pasta de arcilla. Donde quiera que haya infección, inflamación, etc, son muy convenientes


Cataplasma de arcilla con jugo de lechuga verde

La lechuga tiene propiedades calmantes especiales, a la vez que está saturada de elementos vitamínicos que la piel absorbe y transmite a la sangre directamente. Es especial en enfermedades de la piel, falta de vitaminas, o en todo tipo de "algias", como las neuralgias.


Cataplasma de arcilla con zumo de limón

La cataplasma de arcilla amasada con zumo de limón más o menos diluido con agua según los casos tiene un poder especial en todas las "itis"; es decir, inflamaciones con dolor notorio, como artritis y similares.


Cataplasma de arcilla con zumo de remolacha

Estos cataplasmas son de gran interés para casos especiales; ya que la piel siendo a modo de una esponja, absorbe cuantos elementos se pongan en contacto con ella. No faltan quienes le conceden propiedades especiales anticancerígenas. Son muy idóneas para aplicar en gangrenas, tumores, y también mezcladas con arcilla, la remolacha o el jugo de remolacha, puestas en el vientre sirven como cataplasma laxante, para estimular el movimiento peristáltico de los intestinos.


Cataplasma de arcilla con zumo de ajo

El ajo crudo no solo es el rey de los condimentos sino que a la vez es un poderoso medicamento de múltiples propiedades. Son especiales para supurar y madurar heridas, granos infecciosos, etc.


Cataplasma de arcilla con zumo de uva negra

La uva negra es siempre preferible a la blanca. La gran cantidad de tanino que contiene la hace acreedora a un puesto especial en trofoterapia y lo mismo aquí, la geoterapia, o cura por la tierra. Si la usamos puesta sobre la zona del corazón será un tónico excelente, al igual que si la aplicamos sobre la columna o articulaciones será un regenerador activo del sistema óseo, es decir, de los huesos.


Cataplasma de arcilla con zumo de manzana

Hay dos tipos de manzanas bien distintos. El de manzana de mesa y el de manzana de sidra. Si usamos jugo de manzanas de hacer sidra tendremos mayor potencia curativa. La arcilla con la manzana es un excelente desinflamante para aplicar en hígado, estómago, garganta, etc.


Cataplasma de arcilla con zumo de tomate

Está bien probado el poder terapéutico o trofoterápico del tomate bien maduro y de su jugo. Así amasando la arcilla con jugo de tomate tenemos una cataplasma con doble valor terapéutico, que para ciertos casos tiene gran importancia. Por ejemplo en las eczemas de la piel acuosas, en las úlceras varicosas, y muy especialmente en este caso es muy interesante mezclar junto con el jugo de tomate un buen aceite de oliva o de almendras que sirva como emoliente o desinflamante.


Cataplasmas de arcilla con miel

Es sobre todo un poderoso desinfectante. Se rebaja la miel con un poco de agua para disolverla bien y así se amasa la arcilla.


Cataplasma de arcilla con leche

Estas cataplasmas son de probada eficacia especialmente en afecciones de la piel, abscesos y otro tipo de inflamaciones, incluso eczemas con picores. Regularmente estas cataplasmas se aplican calientes y son muy útiles para madurar. Producen un gran efecto si se hierve la leche junto con polvo de semillas de alholvas molidas. Posteriormente, claro está, hay que añadir la arcilla para efectuar la pasta.


Consideración final:

Todas y cada una de estas cataplasmas pueden ser complementados con esencias flores de Bach, para cubrir así también el espectro que se encuentra mas allá del plano físico, es decir, el espectro que abarca los planos emocionales y metales.
La elección de la esencia floral correspondiente dependerá de la personalidad y del tipo de problema que presente el consultante, aunque como regla general es muy útil utilizar en todos los casos tanto Crab Apple como Star of Bethlehem.

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